La verdad es que no sé mirar las estadísticas de mi blog, y no sé si me lee alguien o solo estoy hablando al vacío como acostumbro. Si alguien me sigue que por favor me saque de dudas, el vacío es tremendamente inhóspito, abrí este sitio para escapar de él.
Acabo de llegar a casa, es mi día de descanso y anoche salí por Barcelona. He dormido en un banco, lo raro es que no me hayan visto los Mossos. Anoche fui a tomarme una copa a un pub que hay cerca de mi habitación y no sé como he podido acabar con esta resaca; lo último que recuerdo es que estuve charlando con un calvo que tenía al lado, iba solo. No soy gay. Esta mañana ya, bajando con un dolor de muelas increíble por una de esas gigantescas avenidas de la ciudad pasé por el lado de un parque del que sobresalía un árbol de la pimienta, cogí una ramita para olerla y cuando me acerqué la mano a la nariz me llegó una mezcla de olores que me hizo estornudar. Me olía la mano a una mezcla horrible de pimienta, tabaco y látex. ¿Látex? Abro la cartera. Ya no está el condón que religiosamente guardaba. Joder, intento hacer memoria.
Al único que recuerdo es al puto calvo ese, de verdad... ¿cómo coño me pueden pasar a mí todas estas putas desgracias? En lo que me quedaba de camino hacia mi casa, hace alrededor de 3 horas y media, lo único que hice fue pensar si me había acostado con el calvo. Quise recordar algo de él, si tenía algún deje homosexual, algún detalle que me hiciera recordar aunque solo fuera una parte, de lo que pasó entre las 2 de la mañana y las 7 de la mañana, pero nada. Miro el móvil a ver si tengo algún número nuevo pero que va, la agenda me indica que sólo están los 27 de siempre. Ya en mi orejera me he vuelto a quedar dormido un par de horas más, hasta el momento en el que me he levantado, hace una. Ya estoy más descansado, puedo pensar con más frialdad pero sigo sin recordar con quien coño me acosté anoche, si fue con una mujer o con un hombre. Lo que tengo claro es una cosa, si me fui con ese calvo no fui yo quien puso el culo, porque lo notaría. Y si me fui con una tía... En fin, no sé qué coño pudo pasar para terminar en un banco. No sé, no recuerdo haber hablado con ninguna mujer anoche. Mi cabeza baraja miles de hipótesis: me pude ir de putas con el calvo, me pude ir con el calvo, con la camarera... No sé, todas un tanto psicodélicas, como la situación.
Odio a la puta sociedad... Odio las formas de diversión de la gente, y ahora soy yo el que las ha practicado. La hipocresía es uno de los males de la mayoría de la gente, y ahora uno de mis males también. Todavía tengo reflejada en la retina la luz de una de las farolas de la calle de anoche. si recuerdo algo más os ire informando.